martes, 15 de diciembre de 2009

Prosperidad

La prosperidad es una elección, una actitud ante la vida que puedo elegir, igual que la felicidad.
Para mí, el primer paso, es sentirme bien conmigo misma. Sentir bien-estar, plenitud, alegría. Cuanta más emoción positiva, mejor.
Luego, una vez alineada con esta corriente positiva, puedo empezar a trabajar con afirmaciones.

Al principio lo hacía al revés, iba con las afirmaciones en la mano y las repetía una y otra vez, pero una vocecita en mi cabeza no acababa de creérselas y no me sentía a gusto. Obviamente, era difícil atraer algo positivo. Y sin embargo, perseveré. A base de repetirlas, dejaron de sonar extrañas, comenzaron a ser familiares, y luego empezaron a ser realidad, con lo que me sentí muy bien. Estaba rodeada de abundancia, y sigo estándolo.

Estoy probando el camino a la inversa: primero me siento bien... y resulta que después ya no importa nada, porque ya me siento bien (ya hay abundancia de bien-estar). Es como si eso que estoy queriendo manifestar dejara de tener sentido, ya no lo necesito, porque ya me siento bien. Bajo la guardia, dejo de fijarme en si lo tengo o no lo tengo.. y al cabo del tiempo está ahí.

Por eso hoy voy a compartir unas cuantas afirmaciones acerca del dinero y la prosperidad económica.

Afirmo mi poder y con amor creo mi propia realidad monetaria.

Me divierto en mi trabajo y gano mucho dinero.

Ahora acepto la abundancia ilimitada de dinero en un universo infinito.

Yo creo en mi mente conciencia de abundancia y prosperidad económica.

Hay amor y dinero suficiente para todos.

Yo confío en mi sabiduría interior, que me guía hacia el trabajo ideal y bien pagado que me merezco.

Trabajo en lo que me gusta y a cambio recibo todo tipo de beneficios.

Me merezco lo mejor y lo acepto ahora mismo.

Todas mis necesidades y deseos se satisfacen sin haberlos pedido siquiera.

Mis ingresos aumentan constantemente.

Soy un imán para el dinero.

Todo lo que hago es un éxito.

Gano dinero en abundancia y con facilidad.

El Universo me da toda la riqueza que necesito.

Me abro para recibir todo el bien del Universo.

Pago mis facturas y mis créditos con amor, sabiendo que lo que doy vuelve a mi multiplicado.

Las bendiciones que me colman exceden mis mejores sueños.