La prosperidad es una elección, una actitud ante la vida que puedo elegir, igual que la felicidad.
Para mí, el primer paso, es sentirme bien conmigo misma. Sentir bien-estar, plenitud, alegría. Cuanta más emoción positiva, mejor.
Luego, una vez alineada con esta corriente positiva, puedo empezar a trabajar con afirmaciones.
Al principio lo hacía al revés, iba con las afirmaciones en la mano y las repetía una y otra vez, pero una vocecita en mi cabeza no acababa de creérselas y no me sentía a gusto. Obviamente, era difícil atraer algo positivo. Y sin embargo, perseveré. A base de repetirlas, dejaron de sonar extrañas, comenzaron a ser familiares, y luego empezaron a ser realidad, con lo que me sentí muy bien. Estaba rodeada de abundancia, y sigo estándolo.
Estoy probando el camino a la inversa: primero me siento bien... y resulta que después ya no importa nada, porque ya me siento bien (ya hay abundancia de bien-estar). Es como si eso que estoy queriendo manifestar dejara de tener sentido, ya no lo necesito, porque ya me siento bien. Bajo la guardia, dejo de fijarme en si lo tengo o no lo tengo.. y al cabo del tiempo está ahí.
Por eso hoy voy a compartir unas cuantas afirmaciones acerca del dinero y la prosperidad económica.
Afirmo mi poder y con amor creo mi propia realidad monetaria.
Me divierto en mi trabajo y gano mucho dinero.
Ahora acepto la abundancia ilimitada de dinero en un universo infinito.
Yo creo en mi mente conciencia de abundancia y prosperidad económica.
Hay amor y dinero suficiente para todos.
Yo confío en mi sabiduría interior, que me guía hacia el trabajo ideal y bien pagado que me merezco.
Trabajo en lo que me gusta y a cambio recibo todo tipo de beneficios.
Me merezco lo mejor y lo acepto ahora mismo.
Todas mis necesidades y deseos se satisfacen sin haberlos pedido siquiera.
Mis ingresos aumentan constantemente.
Soy un imán para el dinero.
Todo lo que hago es un éxito.
Gano dinero en abundancia y con facilidad.
El Universo me da toda la riqueza que necesito.
Me abro para recibir todo el bien del Universo.
Pago mis facturas y mis créditos con amor, sabiendo que lo que doy vuelve a mi multiplicado.
Las bendiciones que me colman exceden mis mejores sueños.