lunes, 15 de diciembre de 2008

¿Somos lo que hacemos o hacemos lo que somos?

Alguien ha compartido esta historia conmigo a través de una newsletter, y ahora quiero compartirla yo con todos los lectores.
Escojamos nuestro trabajo cuidadosamente. Aún si creemos que nuestro trabajo no es nada más que lo que hacemos para ganar dinero, nuestro trabajo constituye lo que somos, porque es aquello en lo que empleamos nuestro tiempo. Somos lo que hacemos y mientras más lo hagamos más nos identificamos con él. Al darle nuestro tiempo a nuestro trabajo, le estamos dando nuestra conciencia. Finalmente llenará nuestra vida con la realidad que representa. Miremos, entonces, más allá de la superficial atracción de un trabajo o profesión particulares. Consideremos qué nos requerirá hacer día a día, hora a hora, minuto a minuto. Pensemos si es en esto que queremos gastar nuestro tiempo. Si no lo es, nuestro trabajo se convertirá en una prisión más bien que en el vehículo de nuestros sueños; y una persona sin sueños está apenas medio viva. Pensemos en el trabajo como una "vocación", vocablo que viene del latín "llamado", que viene de la palabra "voz". En estos significados podemos ver lo que realmente debe ser el trabajo: algo que nos llama, que le da voz a lo que somos y a lo que queremos decirle al mundo.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Los miedos

Los juicios pertenecen a la categoría de los actos del habla que crean realidad al emitirlos. Por lo que podríamos decir que tener conversaciones de miedo o confianza crea esa realidad en noso­tros. Y es cierto, nuestros temores suelen crear eso que tememos, ¡lo atraen!

Hay 5 tipos básicos de miedos: Miedo a lo desconocido o a la muerte; Miedo al abandono o a la soledad; Miedo a fracasar o a equivocarme (o al éxito, por extraño que parezca); Miedo al engaño o a la traición y Miedo a la pobreza o a la escasez.

Nuestra manera de hablar crea nuestra realidad, y de cómo el verbo creer y el verbo crear se conjugan igual en primera persona del presente de indicativo (Yo Creo). Si yo creo que lo desconocido es peligroso, eso se convierte en mi realidad.

¿Cómo podríamos cambiar los miedos en conversaciones que nos apoyen?:
Podemos decir, por ejemplo, Me atraen las cosas nuevas y los desafíos; Me siento bien conmigo mismo; Estoy aprendiendo y disfruto haciéndolo; Este es un momento y una persona diferentes; Soy rico conectándome con lo que tengo.

El uso de afirmaciones positivas es inherente a todo método de crecimiento personal, y añadir que también se está aplicando con éxito a la psicoterapia, y que funciona muy bien. Al fin y al cabo, solo se trata de pensamientos que nos decimos a nosotros mismos, y que, a base de cambiar nuestros pensamientos, acabamos cambiando nuestro comportamiento, nuestros hábitos y nuestra identidad (entendida como la forma en que nos vemos a nosotros mismos). Además, como la Ley de Atracción funciona, si afirmamos continuamente frases positivas como las anteriores, las situaciones que coinciden con nuestras frases se harán realidad, y así nuestras frases pasarán a ser ciertas y no una mera intención.

miércoles, 15 de octubre de 2008

¿Cual es tu verdadero potencial?

Imagina cómo te sentirías si lo tuvieras todo...
Éxito empresarial,
Relaciones satisfactorias,
Una salud perfecta,
Creatividad
Muchísimos amigos,
Una carrera meteórica...
¿No sería fantástico?
Pero miras tu vida y, ¿realmente tienes lo que de verdad quieres?
O eres como la mayoría y te has aposentado, o bien te has dado por vencido en esto de crear la vida ideal con la que soñabas hace años.
Nadie viene al mundo para vivir una vida gris y aburrida, sin embargo la mayoría lo hace. Claro que eso es porque no saben cuál es su verdadero potencial.

lunes, 15 de septiembre de 2008

El valor del tiempo regalado

Una amiga me ha enviado este texto y creo que hace referencia a una de las fortalezas humanas, la capacidad de dar y recibir amor. Esa fortaleza, aplicada al trabajo, provoca episodios como éste.


NECESITABA UN ABRAZO

Hace veinte años, yo manejaba un taxi para vivir. Lo hacía en el turno de la noche y mi taxi se convirtió en un confesionario móvil. Los pasajeros se subían, se sentaban atrás de mí en total anonimato, y me contaban acerca de sus vidas. Encontré personas cuyas vidas me asombraban, me ennoblecían, me hacían reír y me deprimían. Pero ninguna me conmovió tanto como la mujer que recogí en una noche de agosto.
Respondí a una llamada de unos pequeños edificios en una tranquila parte de la ciudad. Asumí que recogería a algunos saliendo de una fiesta o a un trabajador que tenía que llegar temprano a una fábrica de la zona industrial de la ciudad.

Cuando llegué a las 2:30 am el edificio estaba oscuro excepto por una luz en la ventana del primer piso. Aunque la situación se veía peligrosa, yo siempre iba hacia la puerta. Este pasajero debe ser alguien que necesita de mi ayuda, razoné para mí. Por lo tanto caminé hacia la puerta y toqué... "un minuto" respondió una voz frágil. Pude escuchar que algo era arrastrado a través del piso. Después de una larga pausa, la puerta se abrió.
Una mujer pequeña de unos ochenta años se paró enfrente de mí. Llevaba puesto un vestido floreado, y un sombrero con un velo, como alguien de una película de los años 40"s. A su lado una pequeña maleta de nylon. El departamento se veía como si nadie hubiera vivido ahí durante muchos años. Todos los muebles estaban cubiertos con sábanas, no había relojes en las paredes, ninguna baratija o utensilio. En la esquina estaba una caja de cartón llena de fotos y una vajilla de cristal.
La señora repetía su agradecimiento por mi gentileza.
- No es nada, -le dije-. Yo sólo intento tratar a mis pasajeros de la forma que me gustaría que mi mamá fuera tratada.- No, estoy segura de que es un buen hijo, -dijo ella-.
Cuando llegamos al taxi me dio una dirección, entonces preguntó:
- ¿Podría manejar a través del centro?- Ese no es el camino corto, -le respondí rápidamente-.- No importa, -dijo ella-. No tengo prisa, estoy camino del asilo.
La miré por el espejo retrovisor, sus ojos estaban llorosos.
- No tengo familia, -continuó-, el doctor dice que no me queda mucho tiempo de vida.
Tranquilamente estiré mi brazo y apagué el taxímetro.
- ¿Qué ruta le gustaría que tomará? -le pregunté-.
Por las siguientes dos horas manejé a través de la ciudad. Ella me enseñó el edificio donde había trabajado como operadora de elevadores. Manejé hacia el vecindario donde ella y su esposo habían vivido cuando ellos eran recién casados. Ella me pidió que nos detuviéramos enfrente de un almacén de muebles donde una vez hubo un salón de baile, al que ella iba a bailar cuando era joven. Otras veces me pidió que pasara lentamente enfrente de un edificio en particular o una esquina; miraba en la oscuridad, y no decía nada. Con el primer rayo de sol apareciéndose en el horizonte, ella repentinamente dijo:
- Estoy cansada, vámonos ahora.
Manejé en silencio hacia la dirección que ella me había dado. Era un edificio bajo, como una pequeña casa de convalecencia, con un camino para autos que pasaba bajo un pórtico. Dos asistentes vinieron hacia el taxi tan pronto como pudieron. Ellos debían haber estado esperándola. Yo abrí la cajuela y dejé la pequeña maleta en la puerta. La mujer estaba lista para sentarse en una silla de ruedas.
- ¿Cuánto le debo?, -preguntó ella-, buscando en su bolsa.- Nada, -le dije-.- Tienes que vivir de algo, -respondió-.- Habrá otros pasajeros, -le respondí-.
Casi sin pensarlo, me agaché y la abracé. Ella me sostuvo con fuerza, y dijo:
- ¡Oh, necesitaba un abrazo!
Apreté su mano, entonces caminé hacia la luz de la mañana. Atrás de mí una puerta se cerró, fue un sonido de una vida concluida. No recogí a ningún pasajero en ese turno, manejé sin rumbo por el resto del día. No podía hablar, ¿Qué habría pasado si a la mujer la hubiese recogido un conductor malhumorado o alguno que estuviera impaciente por terminar su turno?. ¿Qué habría pasado si me hubiera rehusado a tomar la llamada, o hubiera tocado el claxon una vez, y me hubiera ido?
En una vista rápida, no creo que haya hecho algo más importante en mi vida. Estamos condicionados a pensar que nuestras vidas están llenas de grandes momentos, pero los grandes momentos son los que nos atrapan bellamente desprevenidos, en los que otras personas pensarán que sólo son pequeños momentos.

Las personas tal vez no recuerden exactamente lo que tú hiciste o lo que tú dijiste... pero siempre recordarán cómo los hiciste sentir.

Autor Desconocido

domingo, 15 de junio de 2008

Regalos que no cuestan un centavo, pero que valen millones

Me he permitido copiar aquí este texto.

Regalos, por María Rodríguez:

1.- El regalo de Escuchar
Pero realmente escuchar, sin interrumpir, bostezar, o criticar. Sólo escuchar.

2.- El regalo del Cariño
Ser generoso con besos, abrazos, palmadas en la espalda y apretones de manos. Estas pequeñas acciones demuestran el cariño por tu familia y amigos.

3.- El regalo de la Sonrisa
Llena tu vida de imágenes con sonrisas, dibujos y caricaturas, y tu regalo dirá "me gusta reír contigo"

4.- El regalo de una Nota escrita
Esto puede ser un simple "gracias por ayudarme". Un detalle como este puede ser recordado de por vida, Y CAMBIARLA AUN TAL VEZ.

5.- El regalo del Reconocimiento
Un simple pero sincero "te ves genial de rojo", "has hecho un gran trabajo" o"fue una estupenda comida" puede hacer especial un día.

6.- El regalo del Favor
Todos los días procura hacer un favor.

7.- El regalo de la Soledad
Hay días que no hay nada mejor que estar solo. Se sensible a aquellos días yda este regalo a ti mismo o pídelo a los demás

8.- El regalo de la disposición a la Gratitud
La forma más fácil de hacer sentir bien a la gente es decirle cosas que no son difíciles de decir como "Hola" y "Muchas Gracias".

NADA EN ESTE MUNDO TIENE SENTIDO SI NO TOCAMOS EL CORAZÓN DE LAS PERSONAS. SI LA GENTE CRECE CON LOS GOLPES DUROS QUE DA LA VIDA, TAMBIÉN PUEDE CRECER CON TOQUES SUAVES EN EL ALMA .

jueves, 15 de mayo de 2008

El Miedo

Este es un texto que suelo utilizar en los cursos para perder el miedo a volar.
"Cuentan que un día un peregrino se encontró con la Peste y le preguntó a dónde iba: - A una gran ciudad - le respondió ésta - a matar a cinco mil personas.
Pasó una semana y cuando el peregrino se volvió a encontrar con la Peste que regresaba de su viaje la interpeló indignado:
- ! Me dijiste que ibas a matar cinco mil personas y mataste a cincuenta mil¡¡ - No - respondió la Peste. - Yo sólo maté a cinco mil, el resto se murió de miedo. "

El miedo es una emoción que nos asalta y nos avisa de un peligro inminente. Como cualquier emoción, nos predispone de una manera para la acción. El miedo es de las emociones que nos frenan. Pero en su medida adecuada, nos ayuda a desplegar y emplear todas nuestras capacidades, para el logro de nuestros deseos.

Existen circunstancias en las que el miedo funciona paralizándonos para protegemos de algo real que existe fuera y nos amenaza. Pero ¿qué hay de esos momentos en que no hay nada afuera real amenazándonos y sólo es nuestra imaginación?

En ese caso el miedo se transforma en ilusiones que vivimos como si fueran ciertas. Muchas veces, son sólo el producto de nuestra conversación interna, en forma de creencias que vivimos como si fueran verda­deras:

Esto no es para mí, me resulta difícil, me cuesta decidirme, no voy a poder, me dirán que no, no me atrevo, no lo entiendo, lo dejo para más tarde, no voy a lograrlo, estoy cansado, las circunstancias no me lo permiten, no tengo tiempo, mejor lo pienso un poco más, no puedo comprometerme...

Pensamos que el pasado es una buena fuente de información de lo que puede ocurrir en el presente y en el futuro, sin darnos cuenta de que el pasado es solo un residuo, y le damos a estos juicios validez absoluta, como si fueran hechos reales, sin darnos cuenta de que son sólo falsas deducciones que creamos en un determinado momento. El momento cambió, nosotros cambiamos, pero los juicios siguen vigentes en nuestro sistema de creencias y como tal, los defendemos. Oí una vez que rebuscar en el pasado para ver qué hacer ahora, es como buscar en la basura los restos de la cena para ver qué cenar hoy.

Los juicios pertenecen a la categoría de los actos del habla que crean realidad al emitirlos. Por lo que podríamos decir que tener conversaciones de miedo o confianza crea esa realidad en noso­tros.

martes, 15 de abril de 2008

Método KIMMAN

He tenido conocimiento de esta metodología tan increíble para el cambio personal.

Hay distintas ramas dentro del área del crecimiento personal o evolución personal como se la viene llamando últimamente. Se puede abordar este trabajo desde la psicoterapia convencional, desde el asesoramiento filosófico, desde el coaching y la PNL, etc. Resulta que también se puede hacer desde la Grafología.

La Grafología, en principio, se usa para algo más que para hacerse el interesante en una boda o quedarse con los colegas, y también para algo más que para la selección de personal. Hace ya unos años que se viene hablando de la grafoterapia, que consiste en forzar poco a poco un cambio en la letra para que, a nivel cerebral, se produzcan los cambios químicos necesarios que propiciarán el cambio deseado en la conducta y en la vivencia emocional en general.

Y si esto se puede hacer como terapia, es decir, con "pacientes" o "enfermos psicológicos" ¿por qué no hacerlo con personas que, a priori, no necesitan ir al psicólogo? (Decir que, como psicóloga, yo no considero a los "pacientes" como enfermos, sino como personas con una o varias dificultades a resolver, y desde luego no los considero pacientes, sino accientes, por llamarlos de alguna manera).

Pues bien, se puede hacer, como método de crecimiento personal (o de educación de la Inteligencia Emocional, como le gusta decir a Joaquín Valls), y eso es el Método Kimman. Consta de 12 pasos, dividido cada uno en 28 días. Durante cada período se trabajan unos aspectos concretos de la escritura (no cerrar las oes ni las aes, hacer f como las del colegio, las ges, las emes y enes, los puntos de las ies, etc.), mientras se escriben unas frases autosugestivas al más puro estilo de las afirmaciones que pregona todo buen método de crecimiento personal. Ejemplos de afirmaciones positivas son: soy una persona paciente, siempre me salen las cosas como a mí me gusta, soy capaz de hacer todo lo que me propongo, siempre tengo buenas ideas, y cosas así (las del método creo que son otras, y ya pongo por adelantado que algunas de las que he leído no me gustan nada, pero otras son muy buenas, y el método en general me parece más que satisfactorio).

Hay un libro muy bien documentado que se titula "Hoy puede ser un gran día" (como la canción de Serrat), escrito por Joaquim Valls, un economista metido a grafólogo (y mil cosas más), que explica con detalle el método.

sábado, 15 de marzo de 2008

El Alquimista

Hoy he recordado algo.

Bueno, en realidad, hoy es un día genial, y he recordado algo.

Es un día genial porque he acordado fechas para mi nuevo taller y mi nuevo curso. Mi taller va sobre la alegría. Porque es cuando estamos bien cuándo todo fluye. Para conseguir lo que queremos, para que eso llegue de verdad a nuestras vidas, hemos de estar montados en una barquita que fluya por el arroyo del bienestar. Por eso mi taller va a ir sobre la alegría, porque cuando uno está alegre, está bien. O eso creo yo.

Y mira por dónde, me da por mirar de reojo el kiosko y veo una revista que me llama la atención. Ya suele hacerlo, pero hoy más. Así que saliendo de tomar mi té de las 15.30, me la compro. Y viene un artículo escrito por un médico sobre que la ciencia por fin ha demostrado esto de que al cerebro le gusta ser feliz. Ya no lo dicen sólo los visionarios, los newagers, los gestálticos, los psicólogos poco ortodoxos como yo... no, ahora también lo dicen los médicos y los neurocientíficos.
Todo cuadra, todo es perfecto.

Y he recordado algo. Hace años, un libro, sobre muchos otros, fue el inicio de un profundo cambio. El Alquimista. Y he recordad una cita:
"Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño".

Paulo Coelho estaba hablando de la Ley de Atracción.

Ojeo el libro y a mis ojos aparece un pasaje en que el protagonista habla con otro personaje, y éste nombra la Tabla Esmeralda. Tal cual, ante mis ojos, ha pasado el inicio de la película El Secreto, con sus alusiones a la famosa tabla.

Y las cosas se conectan, y todo cae por su propio peso.

Yo formulo mis deseos y el Universo se empieza a reajustar para que, por cauces naturales, mi deseo se vea cumplido.

jueves, 13 de marzo de 2008

Emociones que se complementan entre sí.

Siempre inquieta, me he apuntado a un curso on-line de Psicología Positiva. De esta forma, podré conocer mejor las bases teóricas que sustentan todo aquello que ya vengo practicando.

De momento, un tema que me ha surgido es la atracción que generan entre sí las emociones positivas y cómo resulta más fácil sentirse bien cuando uno ya está sintiendo algo bueno.

En efecto, ante un estado emocional concreto, nuestro pensamiento y nuestra atención tienden a focalizarse en aquello que es congruente con nuestro estado emocional, resultando así más fácil mantener este estado y sentir emociones que lo complementan. ¿Cuál es el mecanismo? Se ha descrito el mecanismo que facilita mantener la emoción, pero parece ser que no existe investigación respecto de cómo las emociones complementarias se atraen entre sí.

lunes, 25 de febrero de 2008

Pensar, Sentir, Hacer

El sábado tuvo lugar la charla que dí en Dreams, un precioso local en Mataró y que va a convertirse en un centro de apogeo humano, donde las personas van a crecer en todos sus ámbitos personales y donde vamos a trabajar terapeutas distintos con finalidades convergentes.

Siempre digo que me encanta cocrear un mundo genial para todos, y mi aporte esta vez unifica mi experiencia y formación profesional con mis lecturas y experiencia sobre la Ley de Atracción.

Todo ello se combinó en una charla que fue acogida con mucho interés y cariño por un público estupendo. Desde aquí, gracias a todos.

Comencé con unas definiciones para aunar criterios, seguí con esos saltos de tema que me encanta hacer, desde lo ortodoxo a lo heterodoxo, desde lo escrupulosamente científico a lo mágicamente espiritual, y acabé con un ejercicio que gustó muchísimo, y es que, a quién no le gusta sentir bienestar, conectar con otra persona que te escucha y te acompaña, que es a la vez guía y guiado...

Si no pudiste asistir, próximamente anunciaré cuándo y dónde volveré a hablar sobre el mismo tema.

martes, 15 de enero de 2008

Viendo y sintiendo la realidad

Hace unos días hablaba con mi pareja sobre el estar todo el día rodeado de malas noticias y cómo influye en nuestro estado emocional.

Él trabaja en una corporación audiovisual que tiene varios canales de televisión, uno de ellos dedicado enteramente a dar noticias. Todo el día da las mismas noticias, los mismos titulares, y cada día amplían información acerca de los mismos eventos.

Como todos sabemos, lo bueno y positivo no vende, no es noticia, así que los redactores de este canal están todo el día escribiendo e investigando sobre las desgracias e injusticias varias que pululan por el mundo.

Previsiblemente, el estado anímico de estas personas es peor que el de otros trabajadores de la misma empresa, y no sólo eso, les afecta a nivel personal, porque resulta que están aplicando a sus vidas diarias los mismos esquemas, las mismas interpretaciones, que ven y hacen cada día acerca del mundo en su trabajo.

Y como viven en un mundo tan horrible eso les provoca pensamientos y sentimientos terribles acerca de todo lo que les rodea, y como se siguen sintiendo mal, siguen prestándole atención a todo aquello que concuerda con eso de que el mundo está fatal y todos son malos, así que siguen viendo maldad y sientiéndose fatal... etc. etc.

Les iría bien prestar atención a aquello que, por obvio, no es noticia: las flores, las cascadas, los leones que bostezan en la sabana, las montañas, los niños que disfrutan el momento... (y no vale decir que las flores se marchitan, las cascadas se secan, los leones se ven en el zoo, las montañas se destruyen, o se derriten o ya no nieva, o que los niños a saber qué, no).

Invito a cualquier lector a ver la belleza de todo tal cual es.