lunes, 15 de diciembre de 2008

¿Somos lo que hacemos o hacemos lo que somos?

Alguien ha compartido esta historia conmigo a través de una newsletter, y ahora quiero compartirla yo con todos los lectores.
Escojamos nuestro trabajo cuidadosamente. Aún si creemos que nuestro trabajo no es nada más que lo que hacemos para ganar dinero, nuestro trabajo constituye lo que somos, porque es aquello en lo que empleamos nuestro tiempo. Somos lo que hacemos y mientras más lo hagamos más nos identificamos con él. Al darle nuestro tiempo a nuestro trabajo, le estamos dando nuestra conciencia. Finalmente llenará nuestra vida con la realidad que representa. Miremos, entonces, más allá de la superficial atracción de un trabajo o profesión particulares. Consideremos qué nos requerirá hacer día a día, hora a hora, minuto a minuto. Pensemos si es en esto que queremos gastar nuestro tiempo. Si no lo es, nuestro trabajo se convertirá en una prisión más bien que en el vehículo de nuestros sueños; y una persona sin sueños está apenas medio viva. Pensemos en el trabajo como una "vocación", vocablo que viene del latín "llamado", que viene de la palabra "voz". En estos significados podemos ver lo que realmente debe ser el trabajo: algo que nos llama, que le da voz a lo que somos y a lo que queremos decirle al mundo.

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